martes, 8 de abril de 2014


HISTORIA DE LA POLICÍA NACIONAL DE COLOMBIA
ORIGEN ETIMOLÓGICO DE LA PALABRA POLICÍA

El concepto de Policía surgió durante la evolución de las instituciones de Grecia y Roma, la cual culmina con la constitución de la democracia en Atenas y la república en Roma. De esta época, proviene el término policía derivado del griego “politeia” que para Platón y Aristóteles significaba: la constitución política, la forma de gobierno, el gobierno mismo y la administración del Estado. La raíz del término “polis”, significaba la comunidad política y religiosa.

Los romanos emplearon la palabra “politia” (policía) pero solo para traducir la expresión griega “politeia”, pues, cuando aludían a su propio régimen político preferían la palabra “república” (la cosa pública).
De esta manera la “policía”, entendida como función general del Estado venía a representar de cierto modo, la función de paz, característica del sincretismo funcional del régimen de los clanes. 
La última década del Siglo XIX se constituyó en la primera de la Policía Nacional. La Institución estaba conformada por un Director General, cargo para el que fue nombrado Juan María Marcelino Gilibert; un Subdirector, cargo que ostentó por primera vez el Coronel Pedro María Corena; un secretario del director, cuya función fué encomendada a Antonio María Osorio; dos escribientes de la dirección, un médico, un habilitador - tenedor de libros, cinco comisarios de primera clase, Jefes de distrito; siete comisarios mayores de Segunda clase, Jefe del servicio de seguridad; seis comisarios de segunda clase, ocho comisarios de tercera clase y nueve comisarios de tercera clase.
Igualmente, hacían parte de la policía ocho oficiales escribientes del Subdirector, de los comisarios, jefes de distrito y del comisario jefe del servicio de seguridad, y 400 agentes.
Una vez seleccionado el personal cuidadosamente por el primer Director, el 10 de enero de 1892, la Policía Nacional inició sus labores con un desfile ante el presidente Carlos Holguín, su gabinete ministerial, otras autoridades y una gran multitud de ciudadanos
La Policía se encargaba de la prevención y de la represión de los delitos; del descubrimiento de los planes de los enemigos del gobierno, la ubicación de los prófugos de la justicia, la vigilancia de la conducta de las prostitutas, el control del tránsito de los carruajes, el encendido de los faroles de petróleo que alumbraban la ciudad y de la extinsión de los incendios.
Así mismo, estaba pendiente del aseo de las calles, anunciaban con silbatos las horas de la noche y recogía a vagos y niños desamparados, entre otras labores.
A principios de 1895, cuando Miguel Antonio Caro se encontraba encargado, en ausencia de Rafael Núñez, se presentó una refriega civil, por lo que fue declarado el estado de sitio en toda la República.
Entonces, se adscribió la Policía al ministerio de Guerra hasta el 21 de enero de 1896, fecha en que fue expedido el decreto 10, en el que se fijaron nuevas normas para la institución
* CITADO TOMADO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE LA HISTORIA POLICIAL

QUE  ES LA DOCTRINA POLICIAL

La doctrina, “entendida como el conjunto de ideas preceptos éticos, legales y conceptos oficialmente aceptados, en los cuales se fundamenta el quehacer policial, a la luz de los principios filosóficos y dogmáticos que señalan su razón de ser, en el ámbito de las instituciones del Estado; aporta los conocimientos y fundamentos necesarios para el correcto empleo de los medios y recursos que requiere la institución en el cumplimiento de su misión constitucional, recoge las experiencias y se orienta hacia el futuro para prevenir equivocaciones a fin de mantener las condiciones para el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos; es dinámica y día a día se va enriqueciendo con los aportes de investigadores y tratadistas, facilitando a futuro el avance tecnológico y científico de la institución.
En este sentido, la doctrina otorga identidad y autonomía a la institución; se encuentra descrita en su Código de Ética, en el juramento policial, los símbolos, la visión, misión y en los principios y valores institucionales, los cuales expresan creencias y prácticas que guían el quehacer policial, tanto individual como colectivo del personal que integra la Policía Nacional.
Los postulados que contienen estas expresiones, constituyen verdaderos instrumentos motivadores de paz y convivencia, que enriquecen su cultura y orientan a quienes aspiran a recibir formación integral como profesionales de policía, a convertirse en legítimos protectores de la vida, honra y bienes de todos los habitantes de Colombia. El Código de ética es el eje de la vocación de servicio, que caracteriza a toda persona que ha decidido, voluntariamente, ser policía; recoge los conceptos propios del respeto a los Derechos Humanos y lleva implícita la misión institucional, como su razón de ser, su propósito y fin último.
(Tomado del tomo IV La Política Estratégica Educativa, Sistema Educativo Policial”

 EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE POLICÍA EN EL SIGLO XIX
 LA COLONIA
Para el año 1791, en el Virreinato de José Ezpeleta, en Santa Fe de Bogotá se conformó una Junta de Policía, en la que participó entre otros criollos, don Antonio Nariño. La corporación se ocupó de la salubridad, el alumbrado público, los mendigos y el ornato y, como carecía de cuerpo se apoyó en el Ejército Real, para el ejercicio de la función policial.

Antonio Nariño, alcalde de la ciudad, fue apresado[1], y los integrantes patriotas de la  mencionada junta, fueron reemplazados por españoles, bajo acusaciones de conspiración en contra del Virrey, hecho que sumado a otros, enfureció  a la sociedad criolla y encendió  los ánimos independentistas.

 LA INDEPENDENCIA
 En la  Gran Colombia:
Con la Independencia, Don Ventura Ahumada, alcalde de segundo voto, jefe político y de policía del cantón de Bogotá, creó el primer cuerpo de policía  (1822 a 1830).   Nuestro país entra en permanentes guerras civiles, durante las cuales se convertía al cuerpo de policía en un batallón militar, al servicio del gobierno de turno, como órgano de persecución de la oposición, perdiendo la esencia de la protección social; sin embargo, este  partidismo de la policía no rompió con la sociedad toda; la policía siempre fue querida por un bando o el otro y al final de cada conflicto, ambos bandos la reclamaban ante la creciente inseguridad, toda vez que los desocupados de la guerra se dedicaban a las acciones criminales.
Existe una dicotomía entre el reconocimiento de la creación de las instituciones del Estado; por ejemplo las militares, afirman que su creación obedece al “bautizo de fuego”, refiriéndose a  batallas en donde el uso de la fuerza les confirió honor y gloria. A diferencia de las instituciones militares, la creación de los cuerpos de policía se debe al principio de legalidad, puesto que es de su esencia la protección y no la represión propia de la fuerza, por lo que no se concibe una policía sin una forma de gobierno previamente concebida. Como no mencionar el 11 de marzo de 1825: Cuando el General Santander, Presidente en encargo de la República, ejecutó la “Ley sobre la organización, régimen político y económico de los departamentos y provincias en que se divide la República”, que creó los intendentes de policía, quienes dependían directamente del Ejecutivo. Estos intendentes tenían funciones policiales como la tranquilidad general, el buen orden, la seguridad y la prosperidad.
También se encomendó a la policía promover la agricultura, la industria, el comercio y la mejora de la ciudad y realizar labores como empedrado de calles, el enlosado de andenes, proteger las fuentes de agua el servicio de alumbrado público y supervisar las pesas y medidas. La policía, como encargada de la salubridad, estableció cementerios y para prevenir epidemias, vacunó a las personas. Como si fuera poco, la policía fungió como registraduría, encargada de registrar e informar el estado de los nacidos, casados y muertos.
Desde sus orígenes legales, la Policía es sinónimo de orden y desarrollo urbano. Ahora bien, erróneamente, se le asignó la competencia para declarar la calidad de vagos e imponer la medida correctiva de “prestar el servicio de las armas en el ejército o en la policía”, llevando al cuerpo a la concepción peligrosista que desconoce la buena fe de las persona”.[2] En los inicios legislativos de nuestra Nación, esta ley enunció la constitución del cuerpo de policía, para la Gran Colombia, siendo éste un antecedente legal de la  creación de la institución policial, a partir de la organización del Estado que hasta nuestros días, administra los destinos de la Nación.


 En La Nueva Granada
En 1832,  se presenta al congreso un proyecto de Ley, con el objeto de reorganizar un cuerpo de policía; para aquel momento, existió  fuerte oposición del partido contrario al gobierno de turno, pues, el razonamiento de la época determinó que: “la policía coartaba las libertades al servicio del gobierno de turno”
Ocurren entre otros tres acontecimientos que aunque contradictorios, quiero extraerlos del pasado y relatarlos, pues desencadenaron la organización  de una policía nacional con un carácter técnico.
En 1838 la banda de Judas Tadeo Lozano,  asaltó a mano armada la tienda de don Uldarico Leiva Caicedo, influyente ciudadano de la oposición, hecho que evidenció la necesidad de un cuerpo de policía, para asegurar los derechos y libertades de la comunidad; dicho suceso hizo cambiar de opinión a la oposición, y en este sentido, hacer entender que antes que un cuerpo de persecución, la policía es  un cuerpo para la protección de la comunidad.[3]
En 1841, tuvo lugar el caso de “la primera Pirámide de la historia colombiana”: la sociedad granadina es estafada, al entregar su dinero ante la promesa de exorbitantes ganancias; acontecimiento que lleva a la comunidad a plantear la imperiosa necesidad de un cuerpo de policía.[4]
En este mismo año y  para fortuna institucional, mediante  Técnicas criollas de investigación criminal, y con el apoyo del pintor, García Evia, el cuerpo de policía elaboró un retrato hablado, el cual se exhibió en la Plaza de Bolívar, logrando de esta manera, identificar y dar captura a Judas Tadeo Lozano y  su banda, peligrosa compañía criminal del barrio Egipto, que había azotado la seguridad capitalina. Fue así, como el excelente proceder policial vislumbró la necesidad de fortalecer al cuerpo de policía con los medios y técnicas de una policía profesional para combatir el crimen.[5]
El 15 de mayo de 1841 mediante la “Ley sobre policía general”, se reorganizó y reglamentó el Cuerpo de Policía de la Nueva Granada, conformado por la policía general (nacional) y la especial (provincial), policía urbana y rural. Con un carácter civilista, sin entrenamiento ni medios adecuados para atender diversos fenómenos de convivencia, se establecieron los grados de Inspector, Comisario y Agente. Se consideró que la decencia pública y las buenas costumbres, debían corresponder a las funciones de policía, prohibiendo entre otras, la prostitución.
Era deber del Cuerpo, verificar la experticia de los artesanos que pretendían abrir una tienda, que se verificaba mediante exámenes de la técnica; también, evitar el tránsito de ebrios por las calles e impedir que quienes habían perdido el uso de la razón o de la fuerza, fueran robados o maltratados. Se establecieron como fin de la policía, categorías de seguridad, salubridad, tranquilidad y orden público. Sumado a lo anterior, fue creada la policía judicial.[6]
Es quizá esta norma uno de los primeros antecedentes legislativos de un cuerpo de policía nacional, representada en la llamada Policía General, señalándonos la posibilidad de que existiera un cuerpo nacional, hecho que debe ser investigado con mayor profundidad.
Adicional a la ley sobre Policía General, surge una ley muy simpática por cierto: fue la Ley del 14 de junio de 1842 que facultó a la policía para conducir, reunir y vacunar fuera de las poblaciones a los enfermos de coto. [7]
Desde los inicios de la Republica, a la policía se le confió el cuidado de la salud, por lo que debió controlar cualquier factor que atentara contra la misma, además de los enfermos de coto, la historia nos señala otros acontecimientos, como el control de los enfermos de lepra fuera de las urbes y las acciones en puertos y aeropuertos, con motivo de pandemias que amenazaron la humanidad.

CONFEDERACIÓN GRANADINA
El 12 diciembre de 1859, mediante acuerdo del Cantón de Bogotá, se creó la llamada policía parroquial, con una función adicional: el aseo y cuidado de calles y fuentes de agua; antecedente histórico de la policía de proximidad, que hoy cumple su función a través de la vigilancia por cuadrantes
Ahora bien, demos un salto en el tiempo y ubiquémonos en aquellos acontecimiento policiales, cuando nuestra nación fue conocida como Estados Unidos De Colombia
La Ordenanza 10 de 1863 en Bogotá, creó el Departamento Administrativo de Policía, a quien se le encargaron las funciones de fontanería  y cuidado de los cementerios. Una década después, mediante el Acuerdo 3, se ordenó retirar la ruana del uniforme policial e instituyó el bastón y el arma corta, como elementos propios para el servicio del cuerpo de policía; así mismo, la policía fue delegada para la importante labor del cuidado de la infancia, debiendo llevar niños desamparados a los asilos.
En 1874, mediante acuerdo 47, se compromete a la policía para averiguar acerca de la usurpación u ocupación ilegal de propiedades del común y dar parte al jefe municipal.
Mediante la enunciación de estos antecedentes normativos, evidenciamos que además de la seguridad de vidas y bienes, son diversos los campos en los que el cuerpo de policía se ha desempeñado, contribuyendo de esta manera, a la construcción de  nuestro país.
Hasta aquí, la presente investigación evidencia una fuerte comunicación con el pasado, mediante periódicos que nos llevan a imaginar una policía organizada para su momento; una y otra vez, al hacer una lectura del Papel Periódico Ilustrado de Bogotá, nos informa sobre una discusión del alcance de los policías, o bien, el periódico nos permite informarnos sobre un antecedente no antes visto “el Guarante” personaje al que me remitiré en palabras textuales:
 …”la verdad es que me horripila recordarlo… es casi increíble la transformación que ha sufrido Bogotá ( …) piense usted en que entonces llamaban a los policías “ Guarantes”; y sabe usted lo que eran estos? Unos pocos patanes del pueblo, vestidos con grandes ruanas  de bayetón y armados con garrotes de guayacán. Una variación sobre este tema: una docena de hombres inofensivos, vestidos como los susodichos guarantes, cubiertos con montera y armados con machetes “inútiles y peor que inútiles” formaban por la noche, lo que a impulsos, entre otros D. Gregorio Obregón, ha venido a hacer el cuerpo de serenos  y bomberos del comercio de Bogotá. No había paseo público, jardines, ni estatua…
El texto nos permite inferir que existió un cuerpo de policía creado por el gobierno de turno denominados “ Guarantes”  y paralelamente un cuerpo de vigilancia privada, contratada por el comercio de la ciudad llamado “serenos”
Así, se dejan descubrir y nos relatan, cómo fueron nuestros más lejanos antecesores, hace más de 126 años; ahora bien, veamos que para esta misma época y ante la necesidad de progreso en las ciudades e instituciones fuertes, la policía  ha sido un elemento importante para la construcción de nación.
 República De Colombia 1886
Al finalizar el siglo XIX, los habitantes necesitaron un cuerpo técnico de policía que, que sumado a los existentes, contribuyera al desarrollo de la República.
Recreemos un acontecimiento que evidenció la necesidad de tecnificar el cuerpo de policía:
El llamado “Crimen de la Calle de la Moneda”, en donde fue hallada sin vida una distinguida dama de la sociedad bogotana y que, por el inadecuado manejo del lugar de los hechos por parte de los policías, no se logro establecer con certeza la causa de la muerte. Lo que pareció ante los ojos de la comunidad como un crimen cuyo responsable era el ex esposo de la occisa, se quedó en la completa impunidad pues, a pesar de ser formalmente acusado por el crimen, el no poder probar que la causa de la muerte era un homicidio, generó la duda en los jueces beneficiando al acusado, quien no fue condenado.
El señalado caso, hace parte de numerosos acontecimientos que hicieron posible que nuestro gobierno, en atención a la Ley 23 de 1890, contratara a través del gobierno francés, al Comisario Gillibert, para organizar la Policía Nacional, con un carácter técnico en el ejercicio de la función de policía.


 ORGANIZACIÓN DE LA POLICÍA NACIONAL
Nuestro gobierno, en atención a la Ley 23 de 1890, contrató, por intermedio del gobierno francés, al Comisario Juan María Marcelino Gilibert, para organizar la Policía Nacional, con un carácter técnico en el ejercicio de la función de policía. La actividad estuvo en manos de altos funcionarios, como Carlos Holguín Mallarino, encargado de la Presidencia de la República; Antonio Roldan, Ministro de Gobierno y Gonzalo Mallarino, encargado de Negocios de Colombia, en París.
En ellos recayó la honorable tarea de pensar la policía y proyectarla, de fortalecer las bases, para que nosotros con el aprendizaje del pasado, contribuyamos con los más finos detalles, con conocimientos, con valor, no solo para formar institución, sino además, para  contribuir como arquitectos de paz para las más lejanas generaciones.  
La Policía Nacional afrontó su primera gran prueba: el llamado por algunos historiadores “El primer bogotazo de 1893”, cuando el pueblo bogotano se amotinó durante varios días, enfrentándose con la Policía Nacional, ocasionando la muerte de valientes agentes, que ofrendaron su vida para evitar que grupos golpistas contrarios al gobierno, sembraran el desorden en la ciudad. Las seis divisiones de policía fueron tomadas y destruidas por la chusma, siendo necesario que el Ejército actuara para controlar la multitud.
En 1899, cuando inició la Guerra de los mil días, la Policía se desintegró en un alto porcentaje, pues sus funcionarios se enrolaron en el conflicto armado, convirtiendo al cuerpo en un órgano de persecución de la oposición al gobierno.


Sin embargo, cabe destacar que, debido a la intervención del entonces director de la Policía Nacional, General Arístides Fernández, se alcanzó la paz.
Finalizado el conflicto, se reordena el cuerpo de policía  en distintas estructuras, tales como la  guardia civil, la gendarmería y otras, mostrando un retroceso histórico en la consolidación de una policía nacional, hecho que a partir de 1914 se revierte, continuándose por  el camino de la nacionalización.
La Policía siempre ha propiciado el desarrollo de nuestras ciudades; un ejemplo de ello ocurrió en 1902, en Bogotá, cuando el Acuerdo Municipal 10 ordenó la instalación de excusados inodoros, pozos de agua limpia, para la limpieza de los mismos y sumideros de aguas sucias, iniciando una profunda transformación arquitectónica y de ingeniería en la ciudad.
La evolución de una policía técnica, dio paso en 1912, a la creación de la Oficina de investigación criminal. Con el nacimiento de esta sección en la Policía Nacional, se consolidan las estadísticas delincuenciales y contravencionales, fuente de información para el país y el mundo. Detengámonos un momento, para detallar con un lente más objetivo y analizar como dato curioso que para la época, se contemplaba el delito de seducción.
Hoy, noventa y ocho (98) años después, la denominación de Policía Judicial regresa a su nombre original “Investigación Criminal”, cuyo objetivo es el esclarecimiento de las conductas punibles y su contribución a la administración de la justicia.
En 1912 mediante Decreto 32 del 4 de marzo, el Director General de la Policía Nacional, Gabriel González, estableció y organizó la primera escuela de preparación y selección de personal de la Policía Nacional.
Un salto a la actualidad: noventa y ocho años después, en Bogotá, se creó la primera escuela de policía metropolitana para la formación de policías en competencias específicas para el desarrollo de la función policial, en la ciudad capital.  Y es particular que las dos escuelas coincidan en los mismos currículos en cuanto al conocimiento de acuerdos, reglamentos y programas especiales del Distrito Capital, en el horario de clases de las 07:00 a las 19:00 horas y en la metodología didáctica de la enseñanza a través de la teoría-practica, en las unidades de policía de Bogotá.
A continuación, hago, un cambio al tradicional desarrollo metodológico de mi escrito, y ambientare la manera como nuestra institución ha contribuido al desarrollo de nuestra Nación, desde unas temáticas delimitadas, no sin antes advertir que se ha realizado un arduo trabajo de investigación para interpretar a quienes han dado lectura a nuestra institución, a través de los tiempos,  así:
 POLICÍA EN EL ÁMBITO INTERNACIONAL
Desde sus inicios, la Policía Nacional ha recibido delegaciones extranjeras que sustentan el desarrollo institucional. Entre otras, encontramos en 1916 la Misión Española, en 1936 la Misión Chilena y en 1948, la Misión Británica.
En la actualidad, la Policía Nacional de Colombia entrena y capacita a otras policías del mundo. Han recibido nuestras enseñanzas más de seis mil policías extranjeros, en misiones de acompañamiento a República Dominicana, Haití, Panamá, Guatemala y México, además de  brindar asesoría técnica a los países miembros de Ameripol.
 Una anécdota a recordar y que vale la pena exaltar, es la función asignada por el gobierno nacional a nuestro cuerpo, en el año de 1945, en el transcurso de la segunda Guerra Mundial, cuando algunos alemanes llegaron  desplazados a Colombia y la Policía Nacional los concentro en el hotel “La Sabana” del municipio de Fusagasuga.
En 1961 nuestra delegación ecuestre participó, destacándose en la competencia hípica realizada en Chile.
Estos, entre muchos otros acontecimientos, evidencian la grandeza institucional no solo al interior de nuestra nación, sino también en el ámbito internacional.
  
  POLICÍA Y SU FORMACIÓN
En 1940 se inauguró oficialmente el busto del Hombre de las Leyes, en la Escuela General Santander. En 1943 capacitaron en esta escuela a un grupo de abogados como comandantes de la Policía Nacional, acontecimiento que desconoció la formación de carrera que debe trasegar un comandante policial y que tuvo funestas consecuencias para la Institución, cuando el 9 de abril de 1948, el cuerpo desarticulado, sin mando y sin liderazgo, no afrontó en debida forma los sucesos acaecidos en la ciudad de Bogotá, ante la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, ocasionándose la casi liquidación de la Institución.  Hecho que debe permanecer en la memoria institucional para hacer entender a los líderes del gobierno y a futuras generaciones, que para comandar unidades policiales, además del conocimiento académico se requiere la experiencia laboral; es por esto, que nuestros estatutos de carrera, deben reglamentar esta condición para garantizar la buena dirección del cuerpo.
En 1944 se clausuró el primer curso de agentes en la Escuela General Santander, dándose los primeros pasos para el ejercicio de la profesión policial fundamentada en la enseñanza de su ciencia; “ser policía no es un simple oficio, es una profesión” afirma el doctrinante, Fabio Arturo Londoño Cárdenas.
En 1968, cincuenta y siete (57) oficiales de la Policía, se gradúan en el programa académico de administración de personal, analizamos así, que la idoneidad que imprime el ámbito académico a nuestros hombres y mujeres, es factor de promoción individual y desarrollo institucional.
En la actualidad, nuestra Dirección de Educación, es una institución de educación superior, que bajo las condiciones de calidad exigidas por el Ministerio de Educación, capacita y certifica a hombres y mujeres en programas: técnicos, tecnológicos, de pregrado y posgrado, irradiando nuestro saber a la comunidad académica nacional e internacional. 
  LA POLICÍA Y LA CLASE OBRERA
El objeto de la Policía es proteger derechos para alcanzar la convivencia. Como hijos de la clase obrera del país, los funcionarios de la Policía han protegido las concentraciones obreras por la reivindicación de sus derechos; es así como, entre muchos acontecimientos, se evoca que en 1916 la Policía custodió la fiesta del Círculo de Obreros y, en la década de los años treinta, protegió durante las marchas a más de cinco mil obreros de todo el país,  concentrados en la Capital, para reclamar: “mejores condiciones laborales” a la clase dirigente.
Algunas de sus peticiones consistieron en exigir que los operarios de la naciente industria colombiana, pudieran sentarse durante su jornada laboral (su oficio lo permitía pero sus patrones no), así como también, la dosificación de descansos durante las jornadas laborales, lo que influenció la arquitectura de la ciudad, beneficiándola con la adecuación de espacios para el descanso (fueron instaladas sillas en zonas públicas, para la pausa de los obreros en su tiempo libre).
  POLICÍA Y TEMPLANZA
La Policía Nacional siempre ha demostrado su templanza ante los caminos desviados que toman algunas personas. Por citar unos pocos ejemplos, en 1914, capturó a los homicidas del expresidente Rafael Uribe Uribe, ultimado con un hacha en momentos en que ingresaba al Capitolio Nacional.

En 1944, combatió y doblegó a un grupo de revoltosos separatistas en la ciudad de Pasto. En 1948, la Policía reaccionó ante el acaparamiento y especulación de precios de víveres y alimentos en el país, asestando contundentes acciones en los centros infractores. En 1964, héroes policías fueron exaltados ante la opinión pública porque abatieron a los legendarios bandoleros “Sangre Negra” y “Desquite”.
A partir de 1964, se configuraron las guerrillas modernas; en la década de los setenta, se presentaron en el país las primeras acciones terroristas, se organizaron los grupos armados ilegales (hoy denominados “Bandas Criminales”), creció el narcotráfico (génesis y soporte del crimen en nuestra Patria) y, ante todos esos flagelos, nuestros hombres demostraron gran valor y firmeza.
En los años ochenta, las manifestaciones violentas de las guerrillas escalaron en el conflicto e iniciaron los ataques a poblaciones y estaciones de policía. Y una década después, el terrorismo del narcotráfico alcanzó su mayor expresión cuando se enfrentó al Estado.
Esta mezcla criminal, un atentado contra la institucionalidad del Estado, exigió de nuestro cuerpo respuestas oportunas y eficaces que, a costa de la sangre y el dolor de nuestra familia policial, brindamos al pueblo colombiano, poniendo la fuerza al servicio del derecho. Hoy, la Policía Nacional de Colombia es uno de los mejores cuerpos del mundo, en la lucha contra la criminalidad.  
  POLICÍA Y MULTITUDES
La policía se debe a la comunidad y, desde sus orígenes, ha sido puesta a prueba ante las manifestaciones violentas de personas inconformes. La falta de técnica y medios la hizo débil, en 1938 se adquirieron los primeros medios para el control de multitudes y, ante la carencia de otros, la Institución se apoyó en diversas herramientas que, con posterioridad, sirvieron para el provecho común.
En la actualidad, nuestros grupos de control de multitudes, crean técnicas y desarrollan su función con altísimos estándares de efectividad y eficiencia. La Policía Nacional de Colombia ha sido fuerte en el desorden, protector en el orden y tolerante ante la agresión de las personas.
  POLICÍA Y DEPORTES
En los inicios del siglo XX, se organizaron concentraciones de personas para apreciar prácticas deportivas en nuestro país. Corridas de toros en 1912 y veladas boxísticas en 1922, fueron quizás las primeras actividades en concentrar público y la Policía siempre estuvo allí presente.
Sin la presencia policial no se hubieran realizado tales eventos, el orden y mejora en la estructura para recibir al público, fueron semillas abonadas y germinadas por la iniciativa policial.
Nos convertimos en parte de los espectáculos deportivos, protectores en todo momento, simpáticos y respetuosos ante el sacrificio de atletas y la  admiración de sus seguidores.
   LA POLICÍA Y LOS MEDIOS DE TRANSPORTE
Desde sus inicios, la Policía ha custodiado las vías y medios de transporte del país, en pro de la prosperidad del pueblo colombiano. En 1904 regulaba el servicio del tranvía traccionado por mulas; posteriormente, custodió los ferrocarriles desde el comienzo y durante el despliegue ferroviario; es así que en 1926 acompañó a la comunidad en la inauguración del ferrocarril del nordeste hasta la población de Tocancipá y en 1959 hizo presencia en la inauguración del ferrocarril Barrancabermeja-Bucaramanga.
En los momentos de desorden en los medios de transporte, el cuerpo ha guardado el equilibrio entre el bienestar común y el derecho a la protesta de los transportadores o transportados. Ejemplos de ello, el control que hizo la policía en la huelga ferroviaria del 19 de diciembre de 1942 y la ayuda que le brindó a la comunidad durante el paro de transportes en 1962.
El control de las personas que hacen uso de vías y medios de transporte, así como su protección y apoyo, han garantizado el derecho a la movilidad de los colombianos.
 POLICÍA Y CULTURA
La Policía ha estado presente, celebrando, promoviendo y protegiendo, los eventos culturales de nuestro país; recordemos algunos:
En 1916, la Policía custodió la  Fiesta de la Raza, en 1929 rindió honores en los funerales del poeta José  Eustacio Rivera, en 1937 obsequió el Oleo de Simón Bolívar al presidente López y en 1947, protegió a Libertad Lamarque durante su visita a nuestro país; entre otros eventos, nuestro cuerpo ha participado en reinados, conciertos, exposiciones, ferias, festivales de teatro y en general, en cualquier actividad a la que el pueblo guarde culto como propio de su cultura; la comunidad es consciente, de que, sin la facilitación policial, no se podrían desarrollar los acontecimientos culturales de nuestra patria.
 POLICÍA Y RELIGIÓN
“Dios y patria” es nuestro lema; La Policía ha demostrado su espiritualidad y creencia en actos como los  realizados en 1917, cuando la Policía acompaña la  procesión a Monserrate con el Señor caído, así como también la  procesión por el barrio  las Cruces con motivo de las rogativas  a causa de los  temblores que en ese entonces, estremecieron a Bogotá  y en 1919  realizó  Controles durante las   festividades de Semana Santa en Bogotá,  entre muchas otras.  Al igual que la iglesia, nuestro cuerpo profesa el respeto y el amor al prójimo, pilares sobre los que construye convivencia en nuestra nación.


   POLICÍA Y CATÁSTROFES
Desafortunadamente, nuestro pueblo ha sufrido diversas catástrofes naturales, aéreas e incendios, que han cobrado la vida y bienes de los colombianos, acontecimientos en los cuales nuestro cuerpo se ha constituido en sinónimo de esperanza; recordemos algunos eventos catastróficos, encarados con el valor, arrojo y decisión de nuestros hombres:
Grandes incendios: En  Bogotá, recordemos algunas conflagraciones, como las ocurridas en 1918  cuando un gran incendio devastó el centro  de Bogotá; luego, en 1938,  la Policía apaga incendio sobre la carrera 7; también, en  1948, la Policía controla un incendio en la fábrica de calzado “Colosal”; en 1949 Agentes de policía ayudan a extinguir el incendio de la fábrica de fósforos “El Progreso”; en 1951 se atiende el incendio del almacén Ley y en 1976 el incendio de la Torre de Avianca;  así mismo se presentaron eventualidades en otras regiones del país: en 1956 aproximadamente 2.000 personas fallecieron en explosión de camiones cargados con explosivos en el centro de Cali; en 1927 la Policía socorrió las victimas en el incendio que afecto el municipio de Girardot, en 1965 la Policía controló un incendio en la zona comercial de Cartagena.
Catástrofes Naturales: Nuestro cuerpo atendió los Terremotos en Bogotá sucedidos en 1917,1923 y 1966; de igual manera, los terribles terremotos de Gachalá en los últimos días de 1923 y los primeros de 1924. La grave serie de terremotos de Nariño, acaecidos entre 1923 y 1936; el sismo del antiguo Caldas en 1938, el de Pasto en 1947, el de Norte de Santander en 1950;[8] en 1979 el maremoto presenciado en la costa sur del país; en 1983 el terremoto de Popayán; en 1985 la tragedia ocasionada por el deslizamiento del volcán Nevado del Ruiz que causa la muerte de aproximadamente 25.000 personas en la población de Armero Tolima; el terremoto del Quindío en 1999. Algunos eventos más catastróficos que otros pero siempre generaron pánico y desorden que la Policía con su eficacia supo afrontar.
Accidentes aéreos: En la ciudad de Medellín en1935, mueren Ernesto Samper Mendosa, pionero de la aviación y Carlos Gardel cantante argentino; luego, en 1973, se estrella un avión contra el  cerro “El Cable” en Bogotá, donde mueren 43 personas; posteriormente, en 1998, en el mismo lugar mueren 53 personas al colisionar con el cerro un avión ecuatoriano. También, en  1995, el avión de American Airlains se estrelló en el cerro Sanjose del municipio de Buga (Valle); milagrosamente cinco personas sobreviven;  en este mismo año, un avión de la empresa Intercontinental cae en el municipio de María la Baja Bolívar; una niña sobrevive.
Innumerables son las inundaciones, deslizamientos, huracanes y otros desastres naturales sufridos en nuestro país, ante los cuales la Policía Nacional siempre ha estado presente para brindar abrigo al desposeído, socorrer al necesitado y alentar a quien lo ha perdido todo, lo difícil no es la catástrofe, es reponerse a ella y es allí en donde la policía restablece el orden para posibilitar el regreso a la normalidad.
   POLICÍA Y DEMOCRACIA
La democracia es la política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno; nuestro cuerpo ha posibilitado la participación del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo; en igual sentido, la policía Nacional ha garantizado las actividades de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos; nuestra institución ha respetado la opinión política de las personas, siempre teniendo muy claro que las políticas cambian pero la policía permanece.
A continuación remembremos apartes de nuestra participación en la historia democrática del país así: En 1910, se oficializó el voto universal, para la elección de presidente en Colombia, siendo elegido el doctor Carlos E. Restrepo, fecha desde la cual nuestro cuerpo a posibilitado el desarrollo de las veinticuatro jornadas electorales realizadas hasta la fecha para la elección de presidente.
En lo que corresponde a las elecciones legislativas, en  “1936 se consagró el sufragio universal masculino para elecciones de representantes y senadores en 1945, posteriormente, se permite la votación de la mujer en 1958”.[9]
De igual manera el compromiso con la democracia que entraña nuestro cuerpo, facilitó el ejercicio del sufragio para la elección de autoridades y corporaciones regionales, que han regido los destinos de nuestro país en el marco de la convivencia, por la cual, nuestros hombres y mujeres han entregado hasta la vida misma para la prosperidad del pueblo colombiano.
Es importante recordar  que “la competencia e inclusión electoral deben ser los mecanismos para resolver los conflictos políticos en una sociedad como la colombiana”[10]
La utilización del cuerpo de policía como herramienta de persecución de los partidos políticos opositores al gobierno, ha sido un terrible desacierto para la estabilidad institucional, hecho que quiero recordar a nuestras generaciones del hoy y del mañana, para que no permitan que nuestro cuerpo participe en este tipo de acciones, pues la policía tiene como objeto proteger y no reprimir; quizá olvidar esta lección que nos da la historia podría desatar funestas consecuencias. En este sentido recordemos el titular del periódico El Tiempo en 1926 “Policía muestra su parcialidad política, al retirar a los liberales en manifestación por la carrera séptima”.
También se registró la entereza y profesionalismo del cuerpo, por ejemplo la férrea disposición del servicio, de este policial durante el discurso del presidente Miguel Abadía Méndez en 1827.
En 1946, se destacó el servicio policial en momentos en que el candidato presidencial, por el partido de la disidencia liberal, Jorge Eliecer Gaitán, ejercía su derecho al voto.
En 1971, la Policía vigiló la marcha de militares seguidores del partido Alianza Nacional Popular “ANAPO”, en el municipio de Villa de Leiva.
En 1991, la Policía garantizó el orden para el desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente, que produjo nuestra actual Constitución.
Entre muchos otros eventos, el cuerpo institución Policía Nacional de Colombia, ha estado siempre al servicio de la rama legislativa, ejecutiva y judicial de nuestro país y en general de todas las instituciones del Estado, con el único fin de propiciar la convivencia, del pueblo colombiano. 
  POLICÍA  CEREMONIAL Y PROTOCOLO
Como es bien sabido, el ceremonial es el conjunto de formalidades para cualquier acto público o solemne. La policía Nacional ha reglado su ceremonial mediante un protocolo, sustentado en sus normas y costumbres, que se han constituido en nuestro patrimonio; nos son inherentes y han hecho parte de nuestra historia.
La forma muestra el contenido, debiendo existir un equilibrio entre lo que es y lo que se muestra; mediante estas formas se ha exaltado al hombre y mujer policial, se ha rendido culto a nuestras tradiciones, así como se ha mostrado respeto a instituciones y a las personas.
La doctrina nos enseña que la unidad de cuerpo se fortalece a través de nuestro ceremonial y que es quizá ésta la manera de engrandecer el espíritu institucional.
Recordemos algunos momentos que han hecho parte de nuestro ceremonial: en 1921 funcionarios de la Policía fueron  condecorados  por el Alcalde de Bogotá. Luego en 1938 doscientos policiales forman parte de desfile policial, al igual ocurrió en 1942 y también en 1967 durante el aniversario número setenta y seis de la Policía Nacional, cuando algunos de nuestros funcionarios recibieron soluciones de vivienda.
  POLICÍA  Y SU ARQUITECTURA
En 1891, la Dirección de la Policía Nacional inició sus funciones en la edificación  del Hotel Universo, localizado en el centro de la ciudad de Bogotá y en 1926 se inauguró el “Palacio de la Policía”, uno de los tres palacios que existen en la actualidad en Bogotá, acontecimiento que denota la importancia del cuerpo para nuestro país, pues pasar del alquiler de un hotel, al uso de un Palacio, en tan solo 35 años, fue sin duda un importante avance.
Despliegue que no se hizo esperar en el resto del territorio nacional, convirtiendo a nuestras edificaciones en emblemáticas construcciones, símbolo de seguridad y prosperidad para el pueblo colombiano.
La institución edificó  y fortificó diferentes tipos de construcciones de conformidad con la necesidad de la función policial; un ejemplo de ello es la Escuela General Santander, alma mater, cuya construcción inicia en 1938; observemos una imagen de su planta física en su aniversario veinte y ocho; también se edificó el Mausoleo policial, en honor a los héroes que a diario ofrendaron su vida al servicio de la nación y en 1891 se firma el contrato de construcción del Hospital Central de la policía, bajo el liderazgo del entonces director del cuerpo, el señor General, Francisco José Naranjo Franco, entre muchas otras edificaciones en la historia, de lo que hoy he denominado la arquitectura policial.

POLICÍA Y NIÑEZ
Como ya lo he mencionado desde las primeras normas de policía en 1841, al cuerpo de policía se le confió la invaluable labor de proteger a los niños, niñas y adolescentes. Función que el cuerpo ha realizado con verdadero amor y vocación de servir y proteger a los seres que representan el futuro de nuestra nación; entre muchos acontecimientos quisiera recordar los siguientes: en 1968 policías alfabetizadores y niños marchan para expresar agradecimiento para con la institución que abrió la puerta del conocimiento a menores y adultos de nuestro país; luego, en 1972, la policía organizó y desarrolló la olimpiada de los “Caras sucias” calificativo cariñoso con el que se llamó a la integración de miles de niños desamparados que sufrían en las calles de la ciudad y en 1986 el periódico el Tiempo registró la participación policial en la fiesta de los niños.
De esta manera, he querido a través de mi relato, significar la grandeza policial como factor fundamental para el   desarrollo nacional y finalizo recordando una reflexión del ilustre historiador policial, Álvaro Castaño Castillo, “La policía, presentará siempre a través de su historia, esta dualidad inquietante: En los regímenes ordenados será un cuerpo austero, civilista y tecnificado. En los regímenes espurios o deleznables será una maquinaria de persecución”[11]

ORIGEN ETIMOLÓGICO DE LA PALABRA POLICÍA
El concepto de Policía surgió durante la evolución de las instituciones de Grecia y Roma, la cual culmina con la constitución de la democracia en Atenas y la república en Roma. De esta época, proviene el término policía derivado del griego “politeia” que para Platón y Aristóteles significaba: la constitución política, la forma de gobierno, el gobierno mismo y la administración del Estado. La raíz del término “polis”, significaba la comunidad política y religiosa.
Los romanos emplearon la palabra “politia” (policía) pero solo para traducir la expresión griega “politeia”, pues, cuando aludían a su propio régimen político preferían la palabra “república” (la cosa pública).
De esta manera la “policía”, entendida como función general del Estado venía a representar de cierto modo, la función de paz, característica del sincretismo funcional del régimen de los clanes. 
 LEY 23 DE 1890
En 1890 Carlos Holguín sancionó la ley 23 del mes de octubre del mismo año, la cual facultaba al gobierno para contratar en los Estados Unidos de América o en Europa una o más personas competentes, con el propósito de organizar y capacitar el cuerpo de Policía Nacional.
 DECRETO 1000 DE 1891
Contratado el señor Marcelino Gilibert, el Gobierno Nacional dicta el decreto 1000 del 5 de noviembre de 1890, mediante el cual se organiza un cuerpo de Policía Nacional. Esta es la norma y la fecha tomados como puntos de referencia para el nacimiento de la Policía Nacional en Colombia.
El nuevo cuerpo de Policía pasó a depender del Ministerio de Gobierno sin perjuicio de recibir instrucciones del Gobernador de Cundinamarca y Alcalde de Bogotá
El Decreto 1000 preveía que desde el momento que empezaría a funcionar el cuerpo de Policía Nacional quedarían eliminados la Policía departamental, la Policía municipal y el cuerpo de serenos.
MISIONES EXTRANJERAS
El 4 de noviembre de 1915 la ley 41 define que “la Policía Nacional tiene por objeto primordial conservar la tranquilidad pública en la capital de la República y en cualquier punto donde deba ejercer sus funciones; proteger la personas y las propiedades y prestar el auxilio que reclamen la ejecución de las leyes y las decisiones del poder judicial”.
El cuerpo de Policía Nacional se distribuye en tres grupos, así: uno destinado a la vigilancia y seguridad; el segundo a una guardia civil de gendarmería y el tercero a la Policía Judicial. La Guardia de Gendarmería Civil estaba destinada a la custodia de correos, colonias penales y conducción de reos entre otras tareas.
Por Decreto 1143 de julio 3 de 1916 durante el gobierno de José Vicente Concha se contrata la primera misión española, integrada por instructores pertenecientes a la Guardia Civil de España, quienes llegan al país con el propósito de establecer un servicio similar al de la Policía y Guardia Civil española. Dejan como positivo las enseñanzas de los nuevos métodos de investigación criminal para la formación de detectives.
Durante el gobierno del Presidente Marco Fidel Suárez se produce el Decreto 1628 del 9 de octubre de 1918 que reestructura la Policía Nacional dejando la Dirección, Subdirección y la Inspección General en manos de generales del Ejército.
La ley 74 del 19 noviembre de 1919 autorizó al Presidente de la República para contratar en Francia un instructor y un jefe de detectives técnico en sistema antropométrico, para la instrucción de la Policía Nacional.
En 1924 se crea una escuela de investigación criminal para la capacitación de personal en esta rama del conocimiento policial.
En 1929 fueron contratados con el gobierno argentino los servicios del doctor Enrique Medina Artola, con el propósito de asistir a la Policía Colombiana en la capacitación de técnicos en dactiloscopia. La obra de este profesional quedó consignada en la implantación en nuestro medio del sistema dactiloscópico y ideado por el profesor argentino Juan Vucetich y que reemplazó el sistema antropométrico.
En 1934 fue contratada con el gobierno español una misión de expertos en identificación científica con el propósito de actualizar este servicio en la Policía Colombiana. La obra de esta misión policial infortunadamente se perdió a raíz de los lamentables sucesos del 9 de abril de 1948.
El 7 de julio de 1937 el gobierno expide el Decreto 1277 creando la Escuela General Santander la cual comienza a funcionar a partir del año 1940 como instituto de formación general para todos los policías.
En 1939 se contratan los servicios de la que fue la primera misión norteamericana de policía, presidida por el señor Edgar K. Thompson, funcionario del FBI.




[1]SANTOS MOLANO, Enrique, En: Biblioteca Colombiana Ilustrada Bicentenario de la Independencia (1810-2010), editor  Carlos Nicolás Hernández, primera edición, marzo de 2010. Bogotá, D.C. Página 46

[2] REPÚBLICA DE COLOMBIA. Ley sobre “la organización, régimen político  y económico de los Departamentos y  provincias en que se divide la Republica”, 1825, la Ley original se encuentra en el Archivo General de la Nación.
[3] GILLIBERT VARGAS, Luis Ernesto. Ladrones y compañía  En: Historias Desconocidas de la Policía 1791-1891, Intermedio Editores, Círculo de Lectores S.A. Páginas 63 y sig.
[4]ARANGO JARAMILLO, Mario. Judas Tadeo Landínez y la primera  bancarrota colombiana en 1842.Consigna (Bogotá) Vol.6,No. 186 (junio. 1981)—paginas 32-37.
[5] GILLIBERT VARGAS, Luis Ernesto. El crimen de la calle de la moneda  En: Historias Desconocidas de la Policía 1791-1891, Intermedio Editores, Círculo de Lectores S.A.Páginas 117 y siguientes
[6] REPUBLICA DE COLOMBIA, Gaceta No 506, Bogotá 23 de mayo de 1841.
[7] REPUBLICA DE COLOMBIA, Gaceta No 564 de 3 de julio de 1842, Ley original en el
[8] ARMANDO ESPINOSA BAQUERO, Historia Sísmica de Bogotá, en www.sogeocol.edu.co.
[9] AGUSTO HERNÁNDEZ BECERRA, El Congreso de Colombia, Revista Credencial Historia, 2002
[10] CABALLERO, Carlos. El Tiempo, en http: // www.eltiempo.com, 17 de mayo de 2010
[11] CASTAÑO CASTILLO, Álvaro. La Policía Su origen y su destino, tesis de grado para obtener el título de abogado de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá 1947.



5 comentarios:

  1. Me gusto el diseño, pero pudo ser menos extenso para no cansar al lector.

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  2. muy buen diseño pero se extendió demasiado en el texto le faltan unas cuantas imágenes para ser mas emocionante

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    1. ESTIMADOS HERMANOS:
      Las bandas de secuestradores del mundo son familias monoparentales dedicadas a proteger clandestinamente a las razas arias humanas.

      Atentamente:
      Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
      Documento de identificacion personal:
      1999-01058-0101 Guatemala,
      Cédula de Vecindad:
      ORDEN: A-1, REGISTRO: 825,466,
      Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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    Las bandas de secuestradores del mundo son familias monoparentales dedicadas a proteger clandestinamente a las razas arias humanas.

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    1999-01058-0101 Guatemala,
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